Nunca hubo un fracaso tan anunciado. Nunca nadie pudo advertirme de tal fatalidad pues todos lo creían demasiado obvio. Nunca imaginé hace unos años que pudiese asumir una mediocre condición.
No se si es sabido por alguien, pero yo siempre quise ser ese. Ese del cual los profesores y maestros hablan a sus alumnos y pupilos y les recuerdan que antes de ellos, hubo ese uno, ese alumno que siempre recordarán. Bien por diestro o bien por haber causado una trascendencia mínimamente importante a sus carreras docentes. Todos sabemos, porque estaba anunciado que nunca ocurriría. Mi historia se escribe sola, con la propia letra de un mediocre perdedor, con mi propia letra.
En ocasiones pienso egoistamente lo bonito que sería hacer un pacto como el Faust de Goethe, un pacto con el demonio para no morir. Tendría muchos años (la eternidad realmente) para intentar crear trascendencia sin lograrlo.
jueves, 17 de noviembre de 2011
lunes, 19 de septiembre de 2011
Con un poco me bastó.
Qué difícil es volver a las viejas rutinas. Qué difícil volver y qué fácil acostumbrarse, como zambullirse en el agua fría del Océano Atlántico, una vez que estás dentro olvidas que no podías meter más cuerpo que las rodillas.
Un huracán de aire tormentoso que al final se convierte en algo inapreciable, te encuentras en el ojo del huracán y no quieres salir porque no te hace falta.
Un nuevo olor a viejo que ensimisma los sentidos como la primera vez. Nuevo olor a viejas sillas y viejo olor a nuevos libros y bolígrafos. Una sonrisa simpática delante de ti y una voz chirriosa dando el coñazo en las horas más inesperadas e inoportunas. Una época para ver como fluye todo a flor de piel, muy a flor de piel o para sumirse en la miser,a muy en la miseria.
Tiempos modernos para viejas costumbres, ya es tarde para cambiar, solo queda acostumbrarse, digo yo.
Un huracán de aire tormentoso que al final se convierte en algo inapreciable, te encuentras en el ojo del huracán y no quieres salir porque no te hace falta.
Un nuevo olor a viejo que ensimisma los sentidos como la primera vez. Nuevo olor a viejas sillas y viejo olor a nuevos libros y bolígrafos. Una sonrisa simpática delante de ti y una voz chirriosa dando el coñazo en las horas más inesperadas e inoportunas. Una época para ver como fluye todo a flor de piel, muy a flor de piel o para sumirse en la miser,a muy en la miseria.
Tiempos modernos para viejas costumbres, ya es tarde para cambiar, solo queda acostumbrarse, digo yo.
domingo, 11 de septiembre de 2011
El terremoto haciendo olas.
El cielo oscurece y la niebla baja. Todo esto trae consigo un bochorno generalizado de los últimos días del agonizante verano que se va para volver en 9 meses. 9 meses largos, muy largos y complicados, con sus idas y venidas.
Como una eterna y aburrida tarde de domingo en la que nadie quiere arriesgar ni hacer nada porque no hay nada que hacer ni arriesgar. El tiempo pasa lentamente, se consume despacio y sin hacer prisioneros.
Como una eterna y aburrida tarde de domingo en la que nadie quiere arriesgar ni hacer nada porque no hay nada que hacer ni arriesgar. El tiempo pasa lentamente, se consume despacio y sin hacer prisioneros.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Creo que deberíamos.
Deberíamos inspirar fuertemente y llenar los pulmones de aire nuevo, creo que deberíamos. Podríamos disfrutar de esas pequeñas cosas que no vemos, los más frívolos y a la vez importantes placeres de esta vida. Unas pequeñas gotas de agua fría que te recuerdan que hay más cosas en los momentos duros o de autodestrucción.
Brindemos por los pequeños placeres que siempre son los más grandes.
Brindemos por los pequeños placeres que siempre son los más grandes.
¿Cómo decirlo?
Me presenté allí, quieto, inmóvil como un revival de emociones que se dice. Viejos recuerdos emergían de lo más oscuro del propio ser humano, viejos recuerdos que seguían a flor de piel, imborrables, grabados a fuego en la memoria.
Hay quien intenta olvidar y no lo consigue y quien sí lo hace. Mi caso sería el primero, obscena inquietud de una perturbada mente con más perturbador destino. Recuerdos lejanos más cercanos que la propia nariz con muy pocas ganas de irse, pero muy pocas.
Aunque te encuentren fumando en la plaza, aunque la vida te dé reveses, aunque nos veamos y no nos reconozcamos, aunque la vida nos lleve por caminos raros, aunque nos dediquemos a fumarnos la vida en moteles de carretera sin amor, sin nada de amor, ni pizca. Una vez la vida nos trató bien y para los buenos chicos siempre vendrán buenos tiempos, pero nosotros no lo somos, ya lo sabes.
Hay quien intenta olvidar y no lo consigue y quien sí lo hace. Mi caso sería el primero, obscena inquietud de una perturbada mente con más perturbador destino. Recuerdos lejanos más cercanos que la propia nariz con muy pocas ganas de irse, pero muy pocas.
Aunque te encuentren fumando en la plaza, aunque la vida te dé reveses, aunque nos veamos y no nos reconozcamos, aunque la vida nos lleve por caminos raros, aunque nos dediquemos a fumarnos la vida en moteles de carretera sin amor, sin nada de amor, ni pizca. Una vez la vida nos trató bien y para los buenos chicos siempre vendrán buenos tiempos, pero nosotros no lo somos, ya lo sabes.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Donde el verano acaba.
Como un suspiro ha llegado el ansiado verano, la época estival de no hacer nada. Y tal como ha venido se va, hasta el año que viene viejo amigo, seguro que tendremos muchas cosas que contarnos.
martes, 26 de julio de 2011
No será largo.
The tickets sold and the man got rich with a seven year itch but all those involved fell over in their own ditch. They like eyes to see on parallels; seeing all things as similar for those who deny chance have no chance at all.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)